
La
noche previa a la tormenta, he aniquilado tus últimos restos.
Me he quitado el último lastre… Finalmente te ha
asesinado!
Y esbozo más triste que cuerdo estas líneas,
sobre esta hoja virtual.
Dibujo con palabras tus exequias porque nunca
pude resistir este mandato, nunca pude dejar de enterrar mis desgracias bajo
toneladas de palabras.
Para que te asfixies...
Para que sientas la presión en el cuello...
Para que te sofoques y llores todo lo que no
lloraste…para que te lamentes ahora que te he asesinado.
Hago los honores y escribo tu obituario…
¡Se ha ido!
El alma ya no pesa, tengo por obligación de
rectitud el derecho de blasfemar y vociferar, e incluso de insultarte, ¿Pero de
que me valdría?
¡Retírate de una maldita vez!
¡Vete!
¡Pasa a la otra vida!
A la común.
A la de los comunes, a las de los normales.
Dónde la ley es justa y los héroes visten de
azul.
A la vida que se vive entre cadáveres
acumulados, en el corazón.
Me quedo de este lado de la línea, donde están
los que miran con orgullo al verdugo a la cara
Donde se paran los condenados a muerte…donde el
viento se lleva, su último colérico grito de venganza.
De este lado donde hay gente que moriría por sus
ideas, por demás en tu lado, quien sabe si habrá gente siquiera…
Hoy te he asesinado.
El aire hiede a cambio.
El suelo sabe a sangre, y los ojos aun me arden
por las mañanas cuando el Sol me golpea
Pues en mis manos tengo los restos de tu
humanidad asesina. De tu devoción corrupta a la superchería… de tu maternidad
inmoral y sanguinaria.
La noche previa a la tormenta te asesine!
¿Quién sabe, si aun te das por apercibida?
La noche previa a la tormenta, agujereé tu pecho
y de èl; brotó hiel.
La noche previa a la tormenta, dí el último
golpe; y luego caí, pero no me arrepiento…
Pues esa noche oscura y cerrada; entre
relámpagos como brazos y vientos como suspiros.
¡La noche que sobre la tierra caía la tormenta,
me liberé de ti!
Djævel
(2008 circa)